La presencia de los escritores en la escuela contribuye a la transformación de las representaciones que los niños, jóvenes y docentes tienen de la escritura y de la creación literaria, poniendo a los escritores en un contexto cotidiano que posibilita el diálogo y la confrontación de imaginarios sobre el quehacer de la escritura, el oficio y el papel del escritor en la sociedad y sobre todo de la posibilidad que tiene cada uno de los alumnos y docentes de realizar actos de escritura significativos.